Hola a todos:
Acabo de recibir un correo electrónico titulado Quino...
Güeno. Ante tal nombre, he sentido curiosidad por saber qué escondía en su
interior y esto ha sido lo que he encontrado:
 |
| Dibujo del caricaturista argentino Quino |
 |
| Dibujo del caricaturista argentino Quino |
 |
| Dibujo del caricaturista argentino Quino |
 |
| Dibujo del caricaturista argentino Quino |
 |
| Dibujo del caricaturista argentino Quino |
 |
| Dibujo del caricaturista argentino Quino |
 |
| Dibujo del caricaturista argentino Quino |
 |
| Dibujo del caricaturista argentino Quino |
Son dibujos de Quino, caricaturista argentino, creador de Mafalda, el cual, desilusionado con el rumbo que está tomando el mundo en cuanto a valores y educación, expresa sus sentimiento al respecto.
¡Y qué forma de expresarlos!. La genialidad del artista produce una de las mejores críticas sobre la educación de los hijos en los tiempos actuales y las caricaturas me han parecido geniales y creo que no pueden expresar mejor la situación que actualmente estamos viviendo. Y es por todo ello por lo que he querido compartirlas con vosotros.
Espero que os hayan gustado tanto como a mí y os animo a que expreséis vuestra opiniones al respecto.
Para terminar con este post, me gustaría aportar una reflexión personal muy breve pero intensa, sobre la situación actual en la que nos encontramos envueltos, porque… ¿En qué mundo vivimos? No me refiero a recabar informaciones varias de distintos aspectos, sino a detenerse y hacer un análisis sincero de nuestro entorno. Educativamente hablando hay dos grandes oportunidades: el gran mundo (a través de mapas y estadísticas) y nuestro pequeño mundo (el aula, la familia, el barrio). Probablemente en la medida en que ambos mundos se comparen también se iluminarán algunas bombillas de alarma, detectores de malos humos, y sismógrafos de corazones.
Ante un mundo en vertiginoso cambio en todas las áreas del qué hacer humano, desde la ciencia y tecnología, hasta las relaciones humanas en el ámbito comunitario y familiar, los hombres y mujeres de este nuevo milenio nos encontramos imbuidos en un torbellino, que nos confronta con innumerables interrogantes sobre el sentido y valor de la existencia humana.
En una sociedad que suele privilegiar el individualismo, el hedonismo, el consumo irracional y un imperante relativismo en cuestiones morales, es fácil caer en falsos paraísos como el materialismo, el placer sin medida y un egocentrismo, que deforman nuestra capacidad de amar, de vivir en armonía y de formar una conciencia responsable de nuestras acciones.
Sí, son muchos nuestros interrogantes ante tan complejo panorama y también son múltiples nuestras preocupaciones, dudas y temores que, en no pocas ocasiones, nos conducen a una vida atormentada por la incertidumbre, la ansiedad, la tristeza y sentimientos de vacío.
Pero en un mundo donde la incertidumbre marca el futuro de la humanidad, la angustia y el miedo suelen posicionarse de las personas que además de hacernos infelices, pueden enturbiar nuestras relaciones interpersonales y afectar a nuestro trabajo y a nuestra familia.